• ¿Para qué sirve un productor gráfico?

    Es el puente entre un diseño gráfico y un producto impreso.

    Así como un contador cuida nuestros negocios y finanzas, o un abogado nuestros intereses legales, el productor gráfico protege los proyectos que deben imprimirse. Porque conoce, investiga y se dedica de lleno a darles vida a las ideas.

    Como a todos los creativos y los diseñadores gráficos, nos encantan los brain-stormings, los delirios y las causas imposibles; es divertido pensar sin límites y crear campañas con piezas que nadie vio antes. Pero al llegar a la implementación nos encontramos muchas veces con un freno inexorable: la realidad.

    Allí es cuando interviene el productor gráfico.

    Es la persona que sabe cómo, cuándo, cuánto y por qué imprimir de tal o cual forma. Es el que aconseja qué material utilizar, en qué tamaño, con qué perfil de colores. Es un asesor integral que cuida la idea del diseñador, le da cuerpo y vigila su ejecución.

    El productor gráfico es el aliado en la imprenta, en los distintos pasos de la terminación, y en el bolsillo. Un productor gráfico es una solución.

    No, no es una imprenta

    La imprenta, o el taller gráfico, es la empresa dedicada a la impresión de piezas gráficas.

    El productor gráfico es el que brinda el servicio de conexión entre el cliente y la imprenta. Inclusive, el que puede asesorar sobre cuál imprenta es conveniente para cada caso.

    ¿Y para qué necesito un productor gráfico?

    Para hacer tu vida más fácil. Los diseñadores (y los clientes) saben cuántas veces las imprentas rechazan trabajos mal planteados desde la técnica, o lo que es peor, la pieza se imprime con un resultado deficiente en comparación a la idea inicial.

    Colores que no registran, troqueles que no encastran, costos que se van a las nubes porque no se habían anticipado… la lista de imprevistos cuando la idea se imprime sigue.

    El productor gráfico sabe, un poco por preparación técnica y otro poco por experiencia, cuáles son esos obstáculos que pueden presentarse, y trata de anticiparse para que el producto final sea el mejor posible.

    Cada uno elige cómo vivir su trabajo. Llamar a un productor gráfico es contratar un servicio integral, que brinda tranquilidad, oficio y practicidad. Una ayuda nada despreciable, en términos de costos

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